Si la alegría tuviera cuatro patas, sería un Labrador. Es el perro que celebra todo: que llegaste, que hay comida, que existe la pelota, que es martes. Por algo lleva décadas siendo el perro de familia más querido del mundo.
Temperamento
Extrovertido, amable y sin malicia. Adora a los niños y tolera con paciencia santa sus juegos. Es sociable con otros perros y con extraños, e increíblemente entrenable: por eso es la raza preferida para perro guía y de asistencia. Madura lento — será un cachorro en cuerpo de perro grande hasta los 2-3 años.
Cuidados
Mucho ejercicio diario: correr, nadar, buscar. Su pelaje corto es fácil de mantener (cepillado semanal), aunque suelta pelo todo el año. Ojo con la comida: el Labrador es glotón por naturaleza y tiende al sobrepeso; raciones medidas y pocos premios. Vigilar caderas y codos, como en toda raza grande.
¿Es para ti?
Sí, si buscas un compañero incansable para una familia activa, con espacio y ganas de jugar. Perfecto para dueños primerizos comprometidos. No, si tu rutina es sedentaria o el perro pasará muchas horas solo: un Labrador aburrido encuentra sus propios pasatiempos, y no te van a gustar.



